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AMIGX DATE CUENTA

Todos en la actualidad hemos dicho o recibido esta frase en algún punto de nuestras vidas. ¡Amigx date cuenta!... con ira, frustración y pena. La decimos cuando alguien a quien queremos está en una relación “tóxica”. Este término fue acuñado en 1995 por Lillian Glass y se refiere a una interacción entre dos personas en la cual se dan peleas de poder, manipulaciones, se menoscaba a la otra persona, hay faltas de respeto y presión para realizar o no ciertas acciones.

Entonces, ¿por qué es tan común que se den y tan difícil salir de ellas? Como primer punto, las relaciones tóxicas han existido toda la vida, solamente no se hablaba de forma tan pública de ellas ni con ese término. Es complejo salir de ellas porque se deben a varios factores: problemas de autoestima, miedo al abandono, dificultad para gestionar emociones, traumas, etc. Normalmente, cuando hablamos de la relación romántica, se da un ciclo en el cual existe el maltrato y después, un proceso de reconciliación y promesa de cambio. Esto genera liberación de dopamina y, por ende, placer. Entonces, este proceso del “gato y el ratón” de alguna manera de vuelve adictivo químicamente, como lo sería cualquier droga.

Todos conocemos la historia del chico que conoce a la chica, se enamoran y todo es color rosa al inicio de la relación. De pronto, en alguna fiesta o reunión, la pareja (no importa el género) dice: “¿Por qué te quedaste tanto tiempo hablando con x? No me gusta que hables con x, seguro tiene intenciones contigo”. Una pequeña discusión, no pasa nada; una segunda vez, pregunta por qué sigues en redes sociales a x persona, que debes dejar de seguirles o si no es que no le amas. Así, paulatinamente, empieza a escalar el control y los celos. Llegan frases como: no eres nadie sin mí, nadie te va a querer como yo, no te vistas así, no quiero que seas amigx de tal persona, deja de hablar con esa persona… luego vienen los insultos, los gritos, lanzar o golpear cosas, minimizar tus emociones, ridiculizar tus necesidades, aislarte de tus redes de apoyo y hacer que te sientas totalmente solx. En algunos casos, la violencia psicológica no llega a la física, pero la física se ve como un empujón, no dejarte salir de un lugar, jalarte de tu ropa, una cachetada, un golpe, una patada; pudiendo llegar incluso a la muerte.

Dentro de las relaciones tóxicas podemos identificar 6 tipos:


1. Basadas en el poder

Las personas tienen una desigualdad de “poder”, donde una puede decidir más o dominar más que la otra. Existe una desventaja al momento de relacionarse. Basadas en la manipulación o chantaje

Se usan estrategias para manipular o chantajear emocionalmente a la otra persona. Cosas como “si no vas conmigo a la fiesta, no voy”, “si me dejas me voy a matar”. La idea es conseguir lo que se desea aunque eso lastime a la otra persona.


2. Basadas en la manipulación o chantaje

Se usan estrategias para manipular o chantajear emocionalmente a la otra persona. Cosas como “si no vas conmigo a la fiesta, no voy”, “si me dejas me voy a matar”. La idea es conseguir lo que se desea aunque eso lastime a la otra persona.


3. Basadas en el miedo

Se fundamenta en asustar a la otra persona de distintas maneras para que haga lo que deseamos. Infundir temor sobre la relación o quizá frases como “nadie te va a querer como yo”, “te vas a quedar solx”. También se puede amedrentar físicamente a la persona para que haga lo que deseamos.


4. Basadas en el control

Busca controlar las diferentes áreas de la vida de la persona. Cómo se viste, con quién sale, qué come, cómo habla, etc. Aquí hay frases como: “¿en serio te vas a poner eso?”, “amor, ya sabes que sin mi no puedes salir”, “¿quién te dio permiso?”. Incluso puede parecer o sonar a chiste, sin embargo, puede ser extremadamente tóxico.

5. Basadas en la instrumentalización

Se basa en usar la relación para un beneficio personal. Por ejemplo, salgo con el dueño de una tienda para que me dé trabajo. En ese momento la persona y la relación no se toman en cuenta más allá que para obtener un beneficio.


6. Basadas en la idealización

Este tipo de relaciones afectan a muchas personas porque idealizamos la relación, a nuestra pareja y la forma de actuar. A veces no vemos la realidad y nos enceguecemos por la idea de lo que es y no por lo que de verdad está sucediendo. Puede ser peligroso porque no nos permite ver todas las red flags que puede haber.

Las relaciones tóxicas están en todas partes y pueden ser de muchos tipos. Debemos entender que no es fácil salir de ellas porque las normalizamos y tienen un componente neuroquímico que mucha gente desconoce. Es fundamental que si notamos que estamos en una relación tóxica —como víctimas o victimarios—, vayamos a terapia para poder trabajar estas conductas, creencias y tipos de apego que no nos permiten tener relaciones sanas.


Referencias:

Tomás, C. (2021). Centro psicológico Consuelo Tomás. Obtenido de: https://tratamientospsicologicos.es/relaciones-toxicas/

Castro, S. (2022). Relaciones tóxicas, origen y tipos. Instituto europeo de psicología positiva. Obtenido de: https://www.iepp.es/relaciones-toxicas-tipos/#:~:text=2.8%20Relaci%C3%B3n%20idealizada-,Definici%C3%B3n,generando%20cierto%20da%C3%B1o%20o%20malestar.

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