SI EL DOLOR NO ES TUYO, NO LO LLAMES DRAMA


¿Qué es la depresión? ¿Cómo se manifiesta? ¿Qué hacer por alguien con depresión? Varías son las interrogantes acerca de este tema, pero muy pocas las personas que le brindan la importancia debida. Y no, la depresión no es siempre ser lúgubre y melancólico, no siempre es llorar todo el día, no, no siempre es dejar la convivencia con los demás; en definitiva, no, no es hacer mayor un problema menor. Se recalca que la depresión no mantiene una exclusividad de la niñez o la etapa adulta (López, et al., 2012).

Las personas tienden a minimizar la forma en que las circunstancias o los estímulos externos influyen sobre el estado anímico de cada uno y ese es el mayor error sobre el trato cotidiano a alguien con depresión. Pero seamos sinceros, ¿Cuántas personas realmente piensan en el impacto de sus actos o palabras sobre los demás? Sobre todo, en este caso en concreto, existe un gran riesgo sobre dichos elementos en la influencia de una progresiva depresión o un apoyo a personas que se encuentren inmersos en este estado psicológico.

Existen dos realidades distintas para personas que se encuentran en depresión, por una parte, aquella realidad que es visible para aquellos con los que se convive diariamente, personas que sonríen constantemente y mantienen la calma ante circunstancias extremas. Por otra parte, encontramos la realidad interna, la tristeza sin aparente motivo, la carencia de fuerzas para cumplir con el rol diario de vivir, el cansancio y falta de energía, pues cualquier tarea requiere un gran esfuerzo, la pérdida del interés o placer por actividades que antes solían disfrutarse y que muchas veces se continúan forzadamente por mantener la realidad visible, el sobre pensar los errores y fracasos, pues se siente un exceso de culpa o sensación de inutilidad constante. Ese es el rostro de la depresión que poco se muestra, que prácticamente nadie quiere aceptar que se encuentra ahí.

Antes de finalizar este blog semanal queremos dar a conocer un mensaje que nos ha compartido una persona diagnosticada con depresión, de esta forma buscamos que se concientice este tipo de trastornos que la sociedad minimiza.


“Quienes nos rodean hablan de lo fácil que es poner esfuerzo, darse ánimos a uno mismo o incluso una de las frases más típicas que causan tanto malestar “no ahogarse en un vaso de agua”, y no, no me ahogo en un problema pequeño, me afecta y duele, muchas veces no sé cuál es la respuesta aun cuando para ti parezca tan evidente. Y cuesta, cuesta mucho despertar cada día, cuesta, cuesta mucho encontrar una razón para cumplir con mi rol en el día a día, cuesta, cuesta mucho; pero nadie piensa en ello porque “todos tenemos problemas” y es cierto, no se espera que alguien más encuentre la solución a mis problemas, a mi estado de ánimo, pues para ello lucho a diario conmigo mismo y no estoy bien con ello, pero ha sido siempre la respuesta que he encontrado.

Entonces, ¿Qué puedes hacer por mí? No puedo decir que sea así para todos, pues cada uno es un universo por si solo, pero te pido; dame mi espacio si lo necesito, pero no me dejes solo, no pido que te alejes, sino que me des un tiempo prudente para pensar las cosas con calma, pero sabiendo que estás ahí para apoyarme. Escúchame y pregúntate si es correcto que opines sin meditarlo por un momento, que obviamente no lo es, pues no siempre espero un consejo, sino el ser escuchado, aunque no estaría mal oír a quien confío el darme una mano, un pequeño empujón cubierto de prudencia. No me odies si a veces desaparezco del ojo público, pues no es que no quiera saber nada de ti, solo a veces no quiero saber nada de mí. Discúlpame, si me disculpo constantemente, pero siempre siento que hago las cosas mal o molesto a quienes me rodean. Entiende que a veces no sucede nada, pero eso no significa que me voy a sentir bien, por a veces sin razón mi estado de ánimo no será el mejor y no espero que lo entiendas, pero sí que lo respetes.

Y sí, entiendo que es complicado, pero te pido que no me juzgues, no busco un juez o verdugo que para eso ya me tengo a mí, espero un amigo, un apoyo, un oyente, un abrazo, una sonrisa sincera, pero a veces confundida; sé que suena contradictorio, pero para mí tiene sentido el necesitar mi espacio pero no desear del todo estar solo, y a veces si desear estar solo, pero no por ti, sino por mí, el querer que me escuches, pero no siempre querer que digas algo, que respetes y entiendas que no puedo a veces evitar disculparme, pero que me disculpes si llega a ser frustrante para ti, pues para mí lo es igualmente, que podré sonreír y llorar sin motivo, pero así mismo tener mil motivos para hacerlo y que no es que busque ocultártelo, pero si me guardaré a veces ciertas cosas para mí.”

Anónimo, 2022


Referencias:

López M., Arratia N., Palos P y Oudhof H., (2012) Depresión en adolescentes: El papel de los sucesos vitales estresantes.



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